Reflexión.


Mantener la mente abierta. Esa es la clave esencial cuando se conoce una ciudad en la que las cosas se hacen de un modo diferente, se piensa diferente, se vive diferente. Las personas deben aprender del contraste: la riqueza y la pobreza; el desierto, la montaña y la selva; el orgullo y la humildad; de los conquistados y de los invasores; de la canela y del picante.
No debe haber tiempo para prejuzgar, hay demasiados cosas que observar. Sólo cuando te acuestas en la cama, la mente acoge su descanso y analiza lo vivido. Y cuando subes al avión de vuelta, el mejor souvenir es una enrevesada maraña de claves y enseñanzas.
Aprendí que la vida da demasiadas vueltas. Que lo material en ocasiones te hace más pobre que rico. Que la mejor pertenencia es la curiosidad y las ganas de seguir conociendo.
Aprendí que muchos de nuestros problemas son inventados. Que la gente sale adelante desde situaciones más difíciles de las que yo había imaginado. Que la seguridad depende del miedo que tengamos a perder las cosas.

Keep an open mind. That's the key when you come to a city where things, thought and life is so different. The people have to learn about the contrast: the wealth and the poverty; the desert, the mountain and the jungle; the pride and the humilty; the concquered and the invasor; the cinnamon and the spice.
You have no time to judge because there's too much things to watch. When you lay down in your bed, the mind has its rest and analices all the experience. And when you get the plane to come back home, all teachings are the best souvenir.

I learned that life turns once and once again; that sometimes material things make us more poor than rich; the best possession is the curiosity and a "still want to know" attitude.
I learned that a lot of our problems are made up; that people goes on from harder situations I've ever thought; that security depends of the fair to loose our things.

1 comentario:

Rebeca.isc dijo...

Yo también reflexioné y sigo elaborando el mensaje. Pero como adelanto puedo decir que la mayor felicidad sale del corazón, de la pasión y cuando esta última no existe o se desvanece con ello también perdemos bienestar, nuestra felicidad. Es muy simple, hay que escuchar lo que te conmueve lo que te hace sonreír y evitar que la razón entorpezca tu camino. No hablo de locura, de irresponsabilidad, etc. hablo de ser generosos con nosotros mismos, seguro que si nuestro interior es "bondadoso" no solo nos alegraremos la vida sino también influiremos de esa manera en nuestro ambiente. :)

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