Muslitos y Barriguitas I


En septiembre de 2005 me mudé a Madrid por estudios y tuve la suerte de poder contar con la casa de mi primo Olly para hospedarme. Lo que en principio parecía ser sólo una estancia temporal hasta que encontrase algún piso más céntrico, se convirtió en una convivencia de cinco años. En todo ese tiempo los compañeros de piso fueron rotando, recuerdo a algunos con más cariño que a otros; pero desde luego a los que siempre llevaré en mi cabeza es a un par de compañeros muy especiales: dos gatos.
Muslitos en el salón buscando un lugar donde esconderse.

En el año 2006 Olly decidió adoptar un gato recién nacido al que llamaría Muslitos. Era un gato común europeo, con el lomo y la cabeza naranja; el pecho y las patas de color blanco; y sus ojos de verde turquesa. Muslitos no tardó en hacerse notar como un animal curioso, controlador, inteligente y en ocasiones bastante vengativo. Le daba un tremendo pavor ir al veterinario y nos lo ponía muy difícil para darle medicaciones orales. Si regañabas a Muslitos por alguna travesura, él no tardaba en urdir alguna emboscada para saltar a tu pierna y morderte. Pese a ello, Muslitos era el jefe de su manada, o sea, nosotros. En ocasiones este gato podía era exageradamente cariñoso, pero también celoso: si te ibas de vacaciones un mes, a la vuelta te encontrabas a Muslitos “regañándote” con maullidos y te ignoraba varias horas.

Barriguitas tirado sobre mi alfombra aprovechando los rayos de sol que se colaban por mi ventana.
Dos años después , el 17 de octubre de 2008, llegó a casa Barriguitas, una cría de gato común europeo de apenas dos semanas. Su pelaje era pardo y su rostro, aunque ya sea adulto, muestra ciertos rasgos aniñados. Tiene unos ojos verdes enormes. La primera vez que Muslitos vio a Barriguitas parecía que estaba frente a un alien. Su cerebrito parecía procesar una mezcla extraña de miedo, curiosidad, celos y cariño a primera vista. Desde entonces Muslitos se encargaría de ser el hermano mayo de Barriguitas. Pero este no se lo iba a poner fácil. Al parecer el recién llegado era un niño juguetón que no dejaba en paz a Muslitos y, para colmo, peleaba mejor que él. Barriguitas era un gatito pasota al que le gustaban las aceitunas y lamía cerveza a escondidas; un poco bobalicón y sin malicia alguna.
Muslitos viendo por primera vez a Barriguitas.
Acechándonos.
El carácter de Muslitos se suavizó y Barriguitas se sumó a la permanente tarea de vigilar la manada de cualquier peligro. Ahora vivo en otro piso y, cuando voy a visitar a mi primo los gatos pasan de mí como si fuese un desconocido. Pero después de unas horas, Muslitos vuelve a acurrucarse en mi regazo y, con sus patitas apoyadas en mi pecho, estira el cuello e intenta lamerme la oreja. Esa es la señal de que aun pertenezco a su manada.

Disfrutando de las vistas un día de primavera
In september of 2005 I moved to Madrid city to study. I was very lucky because my cousin Olly had a room free for me in his house. At first it supposed it was just a short stay until I would find a new floor, but it became  a five years convívanse. Room mates were rotating all the time and I have a good remember of many of them (more than others); but, take it for sure, I will always have in my mind two xtra-special room mates: two cats.
In 2006, Olly decided to adopt a newborn cat. His name was Muslitos (Lil’ Thighs). He was a european common cat. Back and head was orange; white chest and legs; and his eyes were turquoise green. Muslitos wasted no time and very soon we known he was a  curious animal, authoritarian, intelligent and sometimes too much revengeful. He hated to go to veterinarian, it was a really hard work giving him his oral medication. If you scream him because of his bad behaviour, quickly he set up an ambush and jump to your leg and bit you. After all he was the boss of the herd, I mean "we". Sometimes this cat was exaggeratedly amorous, but jealous too: if you came back from holidays, Muslito was waiting for you at the other side of the living room and meowed you with an angry eyes.

¿A punto de morderme? No. Sólo bostezaban.
17th October, 2008: Barriguitas (Lil’ Bellys) came to our home. He was a baby cat with dark hair. He keeps a babyface, even now he is an adult cat, with two big green eyes. When Muslitos saw Barriguitas for the first time, he was petrified. His little brain was processing a rare mixture of fear, intrigue, jealousy and love at the first sight. Since that moment, Muslitos understood his role as big brother. But Barriguitas was a playful kid and didnt give a moment of peace to Muslitos. And damn it! He fought better than his big brother! Barriguitas was an easy kitty that loved olives and beer, a little dumb, without malice.

Vida gatuna.
The behaviour of Muslitos became soft and Barriguitas joined to the chronic vigilance of the herd. Now I live in other house and, when I visit Olly, the cats ignore me. But, after two or three hours, Muslitos jumps to my lap and, with his legs in my chest, stretchs his neck and try to lick my ears. That means I’m still part of his herd.

Barriguitas mira a la cámara mientras reposa en mi habitación.



1 comentario:

Anónimo dijo...

jajajaja...Gqnial Ias!!!!que bueno!!!!jajaja

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